Embarcándonos en la búsqueda de la historia

Es bien sabido que el dulce de leche ha adquirido un carácter internacional con el pasar de los años. Siendo necesario por ello, delimitar sus orígenes, para satisfacer la curiosidad de los más fieles amantes del manjar.

De manera tal, que algunos historiadores se han dado la tarea de buscar información verídica. Concluyendo en que durante el siglo VI ya era frecuente verle en una gran variedad de culturas antiguas, como en la de Indonesia.

Y tras expandirse a zonas como Filipinas, y otras naciones que experimentaron la conquista española, la expansión de la receta fue inevitable.

Ahora bien, en tal caso que la breve historia no te haya convencido, tenemos la teoría que implica que este dulce fue creado en la Capitanía General de Chile, la cual llegaría eventualmente a Tucumán.

Es allí donde se suponía que fungiría como relleno para los alfajores. No obstante, su popularidad creció tanto, que dejó de usarse para ello únicamente. Debiendo añadir que hay registros sobre el consumo del dulce de leche en Chile, durante la época colonial, lo cual reforzaría ambas versiones.

Pero Brasil no se quedó atrás, y aportó al mar de versiones, que tiene registro de la producción de dulce de leche en su país desde el año 1773; mientras que en Argentina ya se empezaba a preparar la lechada desde 1829, que consistía en azúcar con leche hervida.

Pero esta última versión argentina se vio contradecida por varios historiadores, quienes quisieron poner punto y final a la discusión; expresando que el libertador argentino, José de San Martín, al recibir al ejército de Chile en 1817, descubriría el manjar chileno, y le gustaría tanto, que lo promocionó por muchas partes de América Latina.