Por su extensión territorial, sus climas, sus pastos, la calidad de los animales, los métodos de cría y engorde, el excelente estado sanitario y el estricto control de calidad de todos los procesos de conservación, la carne argentina merece el reconocimiento mundial.

La producción de carne argentina se realiza bajo sistemas de control extensivo donde los animales pastan en campos naturales de la más alta calidad. Esta forma de producción, basada en la cría de animales "en libertad" al aire libre, confiere a la carne argentina cualidades reconocidas en todo el mundo por su menor contenido en grasa y colesterol.

Su sabor se considera único debido a que los animales se crían "al aire libre" y se alimentan exclusivamente de pastos naturales.

Sostenida por la calidad de los productos y la carne, nació la tradición del asado, donde cada cocinero tiene sus propios secretos y métodos de preparación: "Asado" sinónimo de reunión, amistad, celebración, familia, domingo, propone diferentes variantes, entre ellas el asado a la parrilla o en cuero (típico del campo), a la parrilla o al horno (típico de la ciudad); si es en cuero hay que valorar diferentes variables, desde el lugar adecuado de preparación, cómo encender el fuego de leña o carbón, valorar la distancia entre la parrilla y las brasas y evitar que estas produzcan llamas (temperatura fuerte al principio y moderada después), etc.

Como acompañamiento no puede faltar el "chimichurri" (deformación de la frase inglesa "give me the curry"), un condimento fundamental, compuesto por cebolla, ajo, tomates y perejil finamente picados y mezclados con aceite y vinagre.

Sin duda, la carne de vacuno es el plato principal de la cocina argentina, procedente principalmente de la Pampa y del Norte. Se puede decir con razón que es el mejor del mundo.