¿Qué lo vuelve especial?

Este queso posee una serie de características únicas, entre las cuales están su sabor un poco picante, la falta de humedad, su forma circular y por supuesto, su exterior crocante que encubre lo blando de su interior. Y es que no es solo un queso, sino que es el tipo perfecto para asar o freír sin miedo a que se deshaga completamente en líquido.

El mismo es preparado con una leche de vaca o búfalo específico, que se acidifica y coagula. Luego se procede a la fermentación e hilada de la masa, algo vital para evitar que el queso se deforme o se agüe; para posteriormente salarla y dejarla madurar.

Todo este procedimiento tuvo su origen en la necesidad de obtener un producto que fuese Italiano y Argentino a la vez, de modo que al usar el queso Provolone, que es Italiano en su totalidad, pero inmiscuyéndolo en un típico asado Argentino, se pudo dar solución a la solicitud. Ganándose a la vez el título de «Queso Provolone hilado Argentino». Adicionalmente, podemos encontrar dos tipos de queso para la elaboración de la Provoleta; la variación picante que es más lenta de obtener, pues tarda entre 6 y 12 meses en añejarse, y la variación Dolce, que dura simplemente tres meses y es la más empleada.

Recomendaciones:

Al momento de cortar el queso, se debe realizar cada rodaja con la medida justa de un dedo, de modo que pueda  colocarse en la parrilla sin correr riesgos mientras se dora y adquiere las marcas del asador.

Es más aconsejable cocinarla sobre cazuelas de loza o fundición, porque previene que el queso quede pegado o se cocine de más durante los 10-15 minutos de cocción. Aunque si tienes experiencia, puedes probar hacerlo directamente con la parrilla.